La seguridad sobrevalorada.
Una nueva puerta se abre cuando te expulsan de tu pequeño paraíso de las cosas cotidianas, de lo conocido, lo familiar, la comodidad mental, donde todo está libre de intrigas.
Se abre la puerta a la incertidumbre y el miedo, a las mil y una situaciones mentales absurdas.
Se abre la puerta a la emoción, la sorpresa, la incomodidad, la euforia de la satisfacción no esperada, lo desconocido.
Y poco a poco ves, como la felicidad que te proporcionaba tu paraíso, se queda corta con la euforia que te espera ahí fuera. Solo hay que abrir la puerta, y caminar.
Se abre la puerta a la incertidumbre y el miedo, a las mil y una situaciones mentales absurdas.
Se abre la puerta a la emoción, la sorpresa, la incomodidad, la euforia de la satisfacción no esperada, lo desconocido.
Y poco a poco ves, como la felicidad que te proporcionaba tu paraíso, se queda corta con la euforia que te espera ahí fuera. Solo hay que abrir la puerta, y caminar.
El arte del dejar estar.
A los amantes de lo prohibido,
los deseosos de lo dañino,
a el que le gusta hacer de menos,
a gente que empieza a estar de mas,
a ti dulce compañero, a ti fiel traidor,
al que me buscó y no supo encontrarme,
al que no supo hacerlo mejor,
a tus mil voces, y a tus mil caras,
en concreto a esa que no das,
a tus facultades perdidas,
a tus proyectos y tus quizás,
a lo que tu y yo tuvimos algún día...
No lo mentes más, déjalo estar.
los deseosos de lo dañino,
a el que le gusta hacer de menos,
a gente que empieza a estar de mas,
a ti dulce compañero, a ti fiel traidor,
al que me buscó y no supo encontrarme,
al que no supo hacerlo mejor,
a tus mil voces, y a tus mil caras,
en concreto a esa que no das,
a tus facultades perdidas,
a tus proyectos y tus quizás,
a lo que tu y yo tuvimos algún día...
No lo mentes más, déjalo estar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)