Botellines.

Que no quiero enfilar tus lunares
con el hilo que teje mi pelo,
sabes, prefiero enfilar botellines,
olvidarnos,
y si te he visto...
no me acuerdo.

That's my moment.

Si la lluvia le empapa el pelo
se empalma su sonrisa, se vuelve una diosa,
buscando la magia que nunca perdió,
perdiendo los miedos en cada baldosa que pisa.

Su risa contagia al mar
que decide cambiar el susurrar de sus olas,
y a las hojas marchitas les da por volar,
para sentirse como un paladar,
para enredarse y quedarse en el viento.

Ahí tienes algo para que puedas observar,
que la vida me quita y me da,
y ahora estamos en buenos momentos.

Piérdeme.

Piérdeme por calles de mil salidas,
piérdeme y hazlo de mil maneras, te doy un pestañear.
Ese es mi deseo, ahí lo tienes,
piérdeme que no quiero encontrarme nunca más.
Que aunque parezca mentira,
empecemos a ser sinceros,
yo aun sigo quemando cigarros,
aun sigo encendiendo mecheros,
ensuciando las noches,
pintando días con recuerdos,
y aun sigo esperando sentada a que vengas,
piérdeme, que yo no puedo.

Ya sabes...locos.

Aun quedan locos por amar en tiempo de odio.
Ya sabes, por llevar la contararia al resto.

She'll show you what she can be.

Ella, que su pelo provocaba el mecer del viento y el odio se hacía amor a su paso.
Frente a ella, lo mas grande menguaba hasta hacerse pequeñito y cualquier persona podía llegar a sentirse insuficiente a su lado.
Ella, la mujer de oro o de algún metal aun no inventado,
la que cambia el mundo con su sonrisa férrea y enciende almas con solo un mirar.
Eso y mucho más era ella, la mujer sin nombre, la mujer sin rostro ni apariencia física, que pudiste hacerla real si hubieras querido, si hubieras podido.
Al fin y al cabo, solo es una mujer.

Escondida en bujías y combustiones.

Si y sólo si el tiempo se ofrece a si mismo podrá llegar a conocerla,
y matará a su viejo amigo al cual nunca antes quiso matar.
Aunque algún día juró dejarlo todo aun perdiendo el paraíso,
se hizo borracha del desconfiar y ahora sabe que no quiere renunciar a ello.
Es que conducir hacia desvíos de palabras y atajos de cama no aceleran su lento tic tac,
ese que a nadie perdonó, a nadie perdona y a nadie perdonará.
Pero conducir a 20km/h no significa que no desee intimar con el pedal del acelerador...
Ella supo demostrar que a su velocidad también se sobrepasan limites y se superan controles de alcoholemia.
Pero no, aun le es imposible, porque ella nunca fue de sobresaliente en eso de ir tirando llaves que puedan descubrir sus porqués.
Se que él está loco por incordiar en su interior, por acelerar el tic tac y por mil cosas más, en definitiva, por quererla y hacerla feliz. Pero también se que ella solo podrá decirle:" Dale tiempo al tiempo... "

Viejos amigos.

Parece que hoy puedo decir que el miedo aun es un amigo,
de esos que se cuentan con los dedos de la mano
y siempre están ahí aunque no los necesites.
Y es que los viejos amigos nunca fallan.

Por no dejar al azar actuar.

Muevas la ficha que muevas, sabes que tu elección determinará absolutamente todo el juego...
Ahí es cuando te preguntas que hacer, y ni lo sabes ni crees poder llegar a saberlo.

A veces

A veces uno quiere decir paz y sale guerra.

Cállense las calles.

Es hora de contar secretos en post-its amarillos y confidencias en trozos de cartón,
momento de decirnos tequieros envueltos en papelinas,
de prenderlos a besos, aqui, en Madrid, en algún rincón.
Que esta noche es perfecta para divagar entre luces de ojos que deben callarse
y luces de farolas que observan atentas perdidas de vicio.
Y entre suspiros la noche, entre calles y alcohol,
ni lunas ni estrellas...,solo estamos tu y yo.

Algo que algún dia algún tipo me escribió ;)

Espiro en tu ausencia,
respiro mi vida en la espiral de cada uno de tus rizos,
un corazón latente arropado en tu sonrisa que hago mía por instinto,
y en silencio busco la luz de luna iluminando tu mirada...