Una nueva puerta se abre cuando te expulsan de tu pequeño paraíso de las cosas cotidianas, de lo conocido, lo familiar, la comodidad mental, donde todo está libre de intrigas.
Se abre la puerta a la incertidumbre y el miedo, a las mil y una situaciones mentales absurdas.
Se abre la puerta a la emoción, la sorpresa, la incomodidad, la euforia de la satisfacción no esperada, lo desconocido.
Y poco a poco ves, como la felicidad que te proporcionaba tu paraíso, se queda corta con la euforia que te espera ahí fuera. Solo hay que abrir la puerta, y caminar.
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