Fotograma vital.

Y entonces sentí el impulso de coger mi cámara y correr, marcharme lejos, muy lejos, y vivir por fin de verdad. Que lo que ahora llevo no es vida, que no me gusta ni una foto de este estúpido fotograma.
Pero luego pensé en todo lo que dejaría atrás, en los zumos con miel, los besos en la frente acompañados por un buenos días cielo, los rayos de luz por mi ventana, los atardeceres, las tostadas con mermelada de arándanos, las caricias, los besos de esquimal,,,,, y su piel.
Esto no sería una buena idea, sería terrible, que sin su piel es imposible seguir haciendo con mimo un fotograma vital.

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